Hablando de Kepler…

Escrito por : Vicente Viana

¿Sabías que Johannes Kepler?.

Fue un niño prematuro, enfermizo, con miopía y visión múltiple.

Su tía fue quemada en la hoguera por brujería. Su madre fue acusada y encarcelada por el mismo motivo.

Su padre fue un mercenario del que nunca más se supo.

Se casó dos veces, tuvo 12 hijos, de los cuales solo la mitad llegaron a la edad adulta.

Dotado de una gran inteligencia, estudió teología dentro de la fe luterana, pasando a ser profesor de matemáticas, aunque pésimo pedagogo sus clases estaban vacías.

Creía en los horóscopos, dedicando parte de su vida a hacer predicciones a los mecenas.

Creyó que las órbitas planetarias encajaban en los poliedros regulares.

Rebatió la teoría copernicana colocando al Sol como centro del universo en vez del centro de la órbita de la Tierra.

«… la fuerza conductora del Sol les llega disminuida en proporción a su distancia al igual como lo hace la fuerza de la luz»

En Praga tuvo el encuentro con Tycho Brahe. Al morir él, heredó su puesto como matemático imperial y sus datos observacionales.

Calculó con infinita paciencia las distancias de los planetas al Sol en cada una de las posiciones de su órbita con más de 900 folios de cálculos. Destierra el viejo concepto de velocidad uniforme, deduciendo finalmente que los planetas barren áreas iguales en tiempos iguales (2ª ley).

Después de múltiples intentos, aferrado siempre a la verdad de las observaciones y de las matemáticas, descubre que los planetas NO sigue órbitas circulares, sino elípticas (1ª ley).

A la Humanidad le llevó MILENIOS descubrir este modelo. Solo Kepler lo logró. Ni Copérnico, ni Galileo, lo consiguieron, a pesar de su fama mediática, aferrados a los círculos y epiciclos ptolemaicos.

El sietemesino, con hemorroides, visión doble, llagas en las manos, sarna, de frágil salud, consiguió lo que ningún otro ser humano había logrado desentrañar.

En 1604 apareció una supernova que Kepler estudió. Sus restos se llaman estrella de Kepler
La conjetura de Kepler sobre el empaquetamiento de esferas en cajas, no ha sido demostrada matemáticamente todavía.

Kepler le solicitó repetidamente un telescopio a Galileo pero éste lo ninguneó. Aún así, hizo un tratado de Óptica, sentando las bases de la óptica geométrica y justificando la forma y tamaño de las imágenes.

Usando dos lentes convergentes mejoró el diseño de Galileo. El telescopio de Kepler mejora la calidad de la imagen y su campo de visión, a cambio la imagen sale invertida lo cual no es problema para la observación astronómica.

En su Harmonices mundi, vuelve a su idea del dios geómetra. Toda la creación debe ajustarse a la geometría. De ahí la música de las órbitas celestiales. Pero ahí también aparece algo a lo que no le presta ninguna importancia. El cociente entre el cuadrado de los períodos de revolución y los cubos de sus distancias al Sol de los planetas es constante (3ª ley). Kepler nunca supo lo que había descubierto, nunca supo lo rico que era.

Analizando los copos de nieve vio que todos eran hexágonos de distintas formas. Su escrito está considerado como el germen de la ciencia de la cristalografía.

El día del convite de la boda con su segunda esposa, se fijó en la forma como el tabernero medía la capacidad de un barril introduciendo una varilla diagonalmente. Kepler consideró que ese proceder era matemáticamente erróneo. A partir de ahí elaboró un procedimiento de cálculo de volúmenes de barriles donde se acerca al cálculo infinitesimal.

Hay una clasificación de poliedros llamados de Kepler.

Su éxito más popular fueron las llamadas tablas rudolfinas, unas tablas de posiciones planetarias de gran interés para astrónomos, navegantes y exploradores.

Poco antes de su muerte, escribió la que está considerada la primera novela de ciencia ficción «Somnium». Donde narra con todo lujo de detalles fantásticos y científicos, un viaje a la Luna.

En noviembre de 1.630 llegó a Regensburg, solo, a lomos de un decrépito rocín, como Don Quijote. Allí murió en una pobre posada, víctima de unas fiebres.

En su lápida se lee. «Medí los cielos, ahora mido las sombras. Del cielo era la mente, en la tierra descansa el cuerpo».

Pero Kepler pudo finalmente viajar a la Luna, uno de los cráteres lunares lleva su nombre.

Artículo: Vicente Viana Martínez

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